Conoce qué es el estrés y cómo puedes prevenirlo
Gestión emocional

Conoce qué es el estrés y cómo puedes prevenirlo

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¿Alguna vez has sentido que el mundo se te viene encima? ¿Que el día no tiene las suficientes horas como para permitirte hacer todo lo que deseas? Cuando llegas a esta situación, te sientes sobrepasado, crees que estás emocionalmente fatigado y que no llegas a cumplir tus metas personales, profesionales o vitales.

Estás sufriendo un episodio de estrés. Habitualmente relacionamos el estrés con algo negativo, pero no siempre tiene que ser así. Cierto punto de estrés ayuda a cualquier persona a estar más alerta, tener mayor capacidad de adaptación o el impulso necesario para realizar un cambio.

Sin embargo, cuando el estrés deja de ser pasajero, que aparece en situaciones concretas, y se vuelve tu compañero de vida, se convierte en un problema. Cuando día tras día sientes un exceso de estrés y esto afecta a tu rendimiento y a tu salud emocional, es hora de que aprendas a gestionarlo.

¿Cómo? En este artículo te vamos a dar algunas de las claves para ayudarte a entender qué es el estrés, cómo puedes cambiar esa situación y algunos consejos para aprender a gestionar tus emociones ante situaciones de estrés.

¿Qué es el estrés?  

El estrés es un mecanismo que nos prepara para reaccionar ante situaciones nuevas, muy exigentes y que requiere de los recursos que esa persona no siempre tiene. A la hora de definir qué es el estrés, una de las formas para hacerlo es sentirse superado por tratar de cumplir con las demandas que se exigen para superar ciertas situaciones.

Las situaciones que pueden producir estrés están presentes en todos los ámbitos de la vida, desde el entorno profesional, psicológico o personal. Puede crearte estrés la presión que percibes en tu trabajo, la organización de un evento personal, como una boda, o la autoexigencia llevada al extremo.

La mayoría de personas han sentido estrés puntual en algunos momentos de su vida, desde época de exámenes, por ejemplo, una semana de mucho trabajo o después del fallecimiento de un ser querido.

Algunas de las consecuencias que puede provocar el estrés en la vida cotidiana son la falta de energía, falta de concentración fuera del tema que más te preocupa, cansancio constante o problemas para dormir.

Existen diferentes tipos de estrés, y cada persona lo sufre de una manera diferente y por razones diferentes. Lo más importante, cuando una persona te define qué es el estrés para ella, porque lo está viviendo, es no juzgarla. Cada ser humano siente, vive, reacciona y ve la vida de forma única.

Los diferentes tipos de estrés y cómo afectan en el día a día

Como hemos dicho al principio, hay estrés que podría considerarse positivo e incluso necesario para ayudar al ser humano a adaptarse mejor o a evitar peligros. Otro tipo de estrés, el que se convierte en crónico, hace que rebaje nuestra calidad de vida y que nos invada una sensación desagradable con consecuencias en el día a día.

El estrés negativo es el que se asocia comúnmente a la definición de qué es el estrés. Es una sensación que ocurre cuando intentamos anticiparnos a una situación que vemos fuera de nuestro control o en esos momentos en los que nos auto exigimos más de lo que somos capaces de hacer.

Según su duración y cuál de los dos tipos de estrés, positivo o negativo, que se esté padeciendo, también existen diferentes tipos de estrés.

  • Estrés agudo. Es un tipo de estrés que no suele durar mucho tiempo y que experimentamos con el estrés negativo. Es consecuencia de las exigencias hacia nosotros mismos o de pensamientos negativos que beben de experiencias pasadas. Por ejemplo, algo que te salió mal y no quieres volver a intentar. Aunque no se alarga en el tiempo, puede ser agotador emocional, personal y físicamente. Son días en los que no puedes dar lo mejor de ti y sientes que no estás viviendo al 100%. 
  • Estrés agudo episódico. Es un estrés agudo que aparece con mucha frecuencia en algunas personas que siempre están apuradas, llegan tarde y no pueden responder a las exigencias autoimpuestas e impuestas por su entorno. Abarcan demasiadas tareas y no pueden terminarlas todas. Pueden tener problemas de organización, trabajan siempre bajo presión y, desde fuera, pueden parecer que tienen mucha energía. Sin embargo, este tipo de estrés produce irritabilidad, mal humor y preocupación constante.
  • Estrés crónico. Este estrés es constante y agotador que afecta a aquellas personas que no ven una salida a una situación difícil como la pobreza, una relación infeliz o un trabajo en el que no se siente a gusto. Se puede prolongar durante años y hace que la persona pierda la energía para buscar soluciones y, con ella, la esperanza de encontrarla. Puede influir en la forma en la que una persona construye sus creencias y valores.

Es importante poder detectar el estrés agudo antes de que este se convierta en crónico porque es más fácil de combatir cuando todavía no forma parte de nuestra forma de vida.

El estrés, en cualquiera de sus tipos, afecta a las personas en el ámbito físico y emocional, por eso se habla de estrés emocional cuando somos incapaces de gestionar cómo reaccionamos ante ciertas situaciones.

¿Qué es el estrés emocional?

Es un tipo de estrés que no depende únicamente de factores externos como la presión laboral o las responsabilidades personales, sino de la gestión emocional que hace una persona frente a una situación difícil como la muerte de un ser querido o las malas relaciones interpersonales.

Una aproximación a la explicación de qué es el estrés emocional podría ser la forma en la que las emociones afectan a una persona, cómo las canaliza y cómo las gestiona. Cuando estas emociones afectan de forma continua a nuestra forma de ver esa situación concreta, nos crea estrés.

Vamos a ver un ejemplo de qué es estrés emocional. La situación que vive una persona que tiene trabajo, pero, sin embargo, detesta las tareas diarias que tiene que hacer y eso le crea emociones desagradables como la falta de motivación o tristeza. No es el mismo tipo de estrés de alguien que está sobrepasado por la cantidad de trabajo, por ejemplo.

Cuando esto ocurre, la forma de comportarse de una persona puede cambiar y actuar con apatía, de forma irritable o con cambios de humor repentinos. Sus emociones le llevan a vivir sin ganas de luchar por un cambio o sin interés por ninguna actividad.

3 consejos para prevenir el estrés

Después de conocer qué es el estrés y cómo puede afectarte, te dejamos tres consejos para ayudarte a prevenirlo:

  1. Recuerda que no tienes ni puedes controlar todo lo que ocurre a tu alrededor. Tienes que elegir sólo aquellos aspectos de los que eres capaz de hacerte responsable.
  2. Detecta la fuente de estrés y aléjate de él. Si es una mala gestión emocional, practica ejercicios para cambiarlo, si es presión ajena, aléjate de ella.
  3. Practica actividades deportivas, las que más te gusten, desde bailar o hacer yoga hasta correr o andar en bicicleta. Dedica tiempo a tus aficiones, libera la tensión de tus músculos y despeja tu mente.