Ejercicios para desarrollar y trabajar la inteligencia emocional
Inteligencia emocional

Ejercicios para desarrollar y trabajar la inteligencia emocional

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La inteligencia emocional se puede explicar en función de cómo una persona es capaz de entender sus propias emociones y las de los demás. Es una de las claves del éxito porque permite desarrollar el autoconocimiento, la empatía, el autocontrol, la motivación y las relaciones sociales.

En las últimas décadas la inteligencia emocional se ha posicionado como el factor clave en el rendimiento tanto laboral como personal, y como esencial para el desarrollo personal y el bienestar. Es por eso que estar decidido a mejorarla puede conllevar un gran avance en todos los aspectos de tu vida.

Por supuesto que es una característica que se puede trabajar, entrenar, para seguir avanzando para ponerla en práctica y descubrir cuáles pueden llegar a ser sus beneficios. ¿Cómo? Te lo explicamos a continuación.

¿Cómo mejorar la inteligencia emocional? Ejercicios para empezar

De la misma forma que ocurre con muchas otras características para el desarrollo personal, la inteligencia emocional necesita que le dediques tiempo y esfuerzo para mejorar y lograr cambios profundos. Estos son algunas de las actividades y ejercicios que pueden ayudarte a mejorar la inteligencia emocional.

  1. No huyas de tus emociones, ponles nombre y entiende cómo afectan en tu forma de ser, en tu actitud o tu humor. Las emociones son innatas al ser humano y, aunque sean desagradables, tenemos que aprender a vivir con ellas. Por eso, lo primero que tienes que hacer para ejercitar tu inteligencia emocional es conocer las emociones que hay detrás de cada sensación, el origen de estas.  
  2. Analiza tu día desde una perspectiva emocional. Para ello, puedes llevar un diario en el que apuntas cómo te has sentido a lo largo del día, qué situaciones te han provocado una u otra emoción. Dedica unos 10 o 20 minutos a esta reflexión. Sé concreto, no te conformes con descubrir las emociones básicas, sino que profundiza más en qué sientes. De la tristeza, que es la emoción básica, puedes sacar otras como la melancolía o la decepción, por ejemplo.
  3. Practica el lenguaje no verbal, una de las ramas de la escucha activa. Es una característica fundamental para las relaciones interpersonales. Cuando interactuamos con alguien, no se trata únicamente de oír, sino que hay que escuchar y observar lo que nos está transmitiendo no solo con palabras. Así, lograrás una comunicación mucho más profunda y podrás también entender sus emociones.
  4. Tomate un minuto para regular tus emociones y la reacción que estas te provocan. Cada emoción te conduce a un pensamiento y eso te provoca un sentimiento. Aprende a parar un minuto a observar esa emoción y decidir cuál es el pensamiento que quieres crear y cómo quieres comportarte. Es, de alguna forma, una meditación express para regular tus emociones y decidir cómo reaccionar o cómo seguir una conversación.
  5. Aprende a expresarte de forma asertiva. La asertividad es otra de las herramientas del éxito y te ayuda no solo a establecer relaciones más profundas con otras personas sino a sentirte mejor contigo mismo. Saber expresar de manera asertiva tu posición, tu opinión o decir que no te ayudará a desarrollar tu inteligencia emocional.
  6. No juzgues las reacciones de los demás, intenta encontrar el por qué. A menudo, en la sociedad, tendemos a juzgar las reacciones de los demás y a compararlas con cómo lo habríamos hecho nosotros -siempre para mejor, claro-. La inteligencia emocional te invita a ponerte en el lugar de las otras personas para entender su reacción sin necesidad de juzgarla.

Cuando estas intentando cambiar y mejorar tu inteligencia emocional no es necesario que lleves a cabo estos ejercicios a la vez. Puedes ir adaptando cada uno de ellos a tu vida, ir haciéndolos poco a poco hasta que pasen de ser un ejercicio meditado a una conducta habitual.

La paciencia y la constancia son las mejores virtudes cuando quieres lograr un cambio en tu vida. Puedes empezar por cambiar pequeños hábitos para luego ir aplicando esa nueva conducta a todos los aspectos de tu vida.

Cómo llevar a cabo ejercicios para mejorar la inteligencia emocional

Sobre la pantalla todo parece fácil ¿verdad? Pero, aunque todavía no lo creas, aplicar en tu día a día estos ejercicios de inteligencia emocional no es tan difícil. Vamos a ver algunos ejemplos de cómo puedes hacerlo de manera escalonada hasta que trabajar la inteligencia emocional se convierta en tu forma de vida.

  • Cuando leas un libro, escoge un personaje e imagina cómo es, cómo se comunica, cómo siente. Ponte en su piel para experimentar también sus sentimientos y aprende a hacer una lectura profunda de estos. No juzgues cómo actúa, analiza el por qué de sus reacciones y decisiones.
  • Practica el autoconocimiento mediante ejercicios de meditación. Incluye estos momentos para ti en tu agenda y respétalos como si fuera una tarea del trabajo. Dedícate momentos a analizar qué es lo que tienes, qué es lo que quieres y qué te gustaría cambiar.
  • Pide ayuda al resto de personas. Anuncia a la gente de tu círculo cercano que estás intentando mejorar tu inteligencia emocional, y que eso implica también prestar más atención a tus relaciones sociales. Comunícales cuál es el cambio que te gustaría ver en ti y, de vez en cuando, pídeles un feedback de cómo te ven desde fuera. Por ejemplo, pide a alguien que te diga si se siente escuchado por ti, si se siente comprendido o si tu reacción ha sido excesiva, por ejemplo.
  • Empieza diciendo “no” a cosas más banales como el lugar donde ir a cenar, cuando tú quieres ir a otro lugar y a expresar tus razones para ello, por ejemplo. Hazlo siempre desde el respeto hacia las otras personas y solo cuando sientas que es preciso dar tu opinión.
  • Utiliza tu imaginación para ponerte en situaciones que podrían suponerte un problema o crearte emociones desagradables. Piensa en cómo quieres actuar cuando esto ocurra. Puedes hacer lo mismo cuando no tengas ningún problema y solo quieras entrenar tus habilidades de comunicación o sociales, por ejemplo.

¿Por qué ejercitar la inteligencia emocional?

Activar y ejercitar la inteligencia emocional te ayudará a conocer los objetivos de tu vida, así como a adquirir las herramientas necesarias para ir cumpliéndolos. Lograrás llevar a cabo un proceso de crecimiento personal y podrás descubrir que hay una gran diferencia entre el “tú” anterior y el que se compromete consigo mismo a mejorar.

El objetivo de estos ejercicios es que te descubras a ti mismo y descubras también las relaciones y emociones de otras personas, que empieces a darte cuenta de tus fortalezas emocionales y trabajes en tus debilidades. Durante años, la sociedad se ha fijado más en la inteligencia intelectual como llave hacia el éxito, pero en los últimos años la inteligencia emocional ha tomado ese puesto.

En este proceso, que tiene como objetivo final el desarrollo personal, aprenderás a escucharte y a comportarte de la manera que deseas. Aprenderás a gestionar tus emociones y a leer a otras personas, lo que te impulsará a la hora de, por ejemplo, liderar un grupo.

A pesar de que la inteligencia emocional viene condicionada por aspectos como la educación, es una característica que se puede entrenar y que te puede traer grandes beneficios, ejercítala.