¿Por qué desarrollar tus habilidades comunicativas?
Habilidades comunicativas

¿Por qué desarrollar tus habilidades comunicativas?

LECTURA: 6 min

Nuestras relaciones sociales, laborales y, en general, interpersonales están condicionadas por nuestras habilidades de comunicación. Las personas utilizamos muchas vías de comunicación, aunque no nos estemos dando cuenta, como por ejemplo nuestra postura, nuestros gestos o los silencios que hacemos.

Cuanto mejor sabemos comunicar, mejores son nuestras relaciones interpersonales, y por eso es muy importante conocer, mejorar y dominar las capacidades comunicativas en todos los aspectos de la vida.

Las empresas se fijan cada vez más en las personas que han desarrollado sus capacidades de comunicación para llevar a cabo proyectos que terminan siendo más exitosos. En el mundo laboral, la adecuada comunicación aporta valores e impresionen que se traducen en confianza para el interlocutor.

Todos nacemos con la capacidad de comunicar, pero igual que otros muchos aspectos que nos son innatos, es bueno trabajar para mejorarla y adquirir habilidades comunicativas que te ayuden en tu camino hacia el éxito.

¿Cuáles son las habilidades comunicativas básicas?

Para poder desarrollar tus habilidades de comunicación lo primero, es por supuesto, conocer cuáles son y si ya dominas alguna. Vamos a ver algunas de las habilidades comunicativas básicas para empezar a conocer cómo mejorarlas.

Recuerda que por habilidad de comunicación no nos referimos únicamente a cómo hablar o te expresas tú, sino a tu capacidad de escuchar, hacer preguntas o expresar ideas de forma efectiva. Estos son algunos tipos de habilidades comunicativas:

  1. Empezaremos por la habilidad de la escucha activa. Habrás oído un millar de veces lo típico de “oír no es lo mismo que escuchar”, y así es. No es lo mismo estar oyendo a un interlocutor que estar prestando atención con todos tus sentidos para entender no solo lo que dice con palabras sino con su comunicación corporal y cuáles son los sentimientos que esa idea le produce.
  2. Pasamos así a otra de las habilidades de comunicación más básicas: el lenguaje no verbal, lo que se expresa con el rostro, el cuerpo, la postura o los gestos. Con palabras podemos expresar una buena parte de nuestra idea, pero nuestro lenguaje no verbal aumenta la comunicación para que esta sea completa y eficaz.
  3. La empatía, para saber colocarnos en el lugar de la otra persona o del resto de personas a las que nos estamos dirigiendo. Se trata de entender también las ideas del resto cuando no piensan igual que tú y aprender a respetarlas. La empatía lleva además a poder construir mensajes más adaptados para el interlocutor.
  4. La habilidad más básica y evidente, la que nos sale más natural y quizás deberíamos plantearnos más cómo gestionarla, la capacidad de comunicación verbal. Se trata de dominar la técnica de cómo sonamos para los demás, y aquí influye el volumen de voz, el tono, las coletillas que utilizamos, la vocalización o el tiempo que utilizamos para expresar nuestra idea.
  5. La comunicación mediante el silencio. Sí, dominar los silencios y aprender a utilizarlos son una clave para mejorar las habilidades de comunicación. Son un elemento de prudencia, de reflexión y respeto para quien comunica, como para el interlocutor. Los silencios permiten captar la atención, dar espacio para la recepción de una idea, calmar la tensión y contemplar el entorno, por ejemplo.
  6. La capacidad de resolver conflictos e intermediar en ellos. Los conflictos interpersonales son inevitables, aunque sea con personas a las que admiras, respetas y quieres. Poder resolver los conflictos de forma eficaz es indispensable para poder evitar emociones desagradables al respecto. La fórmula es mantener la calma, saber escuchar, y consensuar un punto válido para todas las partes.

Estas habilidades de comunicación básicas se aplican en el día a día, desde las relaciones de pareja, en el trabajo y en cualquier ámbito de las relaciones para conseguir que la comunicación sea fluida y eficaz.

El estilo comunicativo eficaz: ni agresivo, ni pasivo, asertivo

La forma de comunicación de las personas se categoriza en tres grandes grupos en los que se tienen en cuenta todas las habilidades de comunicación de cada una. Estos tres tipos son la comunicación agresiva, la comunicación asertiva y la comunicación pasiva.

¿Cómo se diferencian entre sí y cuál es la más adecuada? Cada una de estas formas de comunicar tiene unas características diferentes para la forma de expresarse, escuchar y, en definitiva, comunicar.

  • La comunicación agresiva es aquella que tiende a no realizar una escucha activa del interlocutor y pretende imponer ideas mediante fórmulas como “eso no es así”, “tienes que” o “no tienes razón”. Se siente con un conocimiento o capacidad superior que le hace sentir en posesión de una realidad y lo expresa sin respeto y con poca empatía.
  • La comunicación pasiva tiende a no expresar sus necesidades o deseos para no crear situaciones que pueden llegar a ser incómodas, antepone las ideas ajenas a las propias y elude responsabilidades. Utiliza fórmulas como “no sé”, “si fuera posible” o “tal vez”. Este tipo de comunicación denotan una falta de confianza y autoconocimiento, y puede producir emociones de frustración o tristeza por no decir lo que se piensa.
  • Entre la comunicación agresiva y pasiva se encuentra a la asertiva, y es, como ya habréis imaginado, la más eficaz a la hora de trabajar en un grupo y con todas las comunicaciones interpersonales, en general. Es una persona que escucha con atención, empatiza con el interlocutor pero que expresa sus deseos y necesidades. Utiliza fórmulas como “desde mi punto de vista”, “yo pienso que” o “para mí”.

Para lograr comunicar de forma asertiva es fundamental el autoconocimiento. Conocer cuáles son tus deseos y objetivos, conocer cuáles son tus límites reales y estar dispuesto a escuchar argumentos ajenos y, si te convencen más, aceptarlos, aunque eso suponga aceptar que no estabas en lo correcto.

La comunicación personal en un grupo

Las relaciones interpersonales implican por supuesto saber comunicar también dentro de un grupo. Los seres humanos somos sociales por naturaleza y nos vemos cada día envueltos en grupos con los que tenemos que saber comunicarnos para llevar a cabo diferentes tareas.

Es precisamente por esto que las empresas tienden a buscar y valorar a aquellas personas que demuestran tener más capacidades comunicativas. Saber transmitir valores, hacer exposiciones y comunicarse en grupo es siempre un punto a tu favor.

En los grupos hay, de forma orgánica, diferentes roles. Hay personas que lideran – ojo, no es lo mismo que mandar o imponer- y personas que confluyen. Cuando una persona lidera tiene la capacidad de influir en la voluntad del resto de integrantes de un grupo para convertirlo en un equipo que genera resultados.

Un líder sabe comunicarse con el equipo, empatiza con él y respeta a todos y cada uno de los miembros que lo forman. Asume la responsabilidad de dirigir el rumbo y mediar si se produce un conflicto. Un líder domina las habilidades de comunicación.

La comunicación dentro de un equipo se basa en la confluencia, en la aceptación de ideas diferentes que se unen para seguir avanzando hacia un objetivo. Para ello las habilidades de comunicación son imprescindibles. Cada persona tiene que poder expresar su mensaje, dominar sus capacidades comunicativas, al fin y al cabo, para poder ser considerado y demostrar su competencia.

Las habilidades de comunicación se aplican desde el ámbito más personal, en las relaciones familiares, hasta en público, con los compañeros de trabajo, frente a un responsable e incluso en una entrevista de trabajo. Dominarlas significa tener en tu mano la herramienta más poderosa del ser humano y utilizarla con eficacia.